La inteligencia artificial ya dejó de ser una rareza en las PyMEs argentinas. La encuesta nacional de nadIA —con apoyo del BID y la Fundación Observatorio PyME— muestra que el 41,6% de las empresas relevadas usa al menos una tecnología de IA. El salto fue reciente: se concentró sobre todo en 2024 y 2025, de la mano de herramientas generativas de bajo costo de entrada.
El dato que más importa no es cuántas firmas probaron una herramienta, sino cuántas la convirtieron en resultado de negocio. Ahí se juega la diferencia entre experimentar y transformar.
La adopción no es pareja. En software y servicios informáticos llega al 85,4% y el uso es más intensivo: machine learning, análisis de datos y automatización de decisiones. En buena parte de la industria, la IA aparece sobre todo en marketing, ventas o administración. Quienes ya tenían nube, software pago y capacidades digitales avanzan más rápido; el resto arrastra una doble brecha: digitalización e inteligencia artificial.
El relevamiento también deja en evidencia un cuello de botella de gestión. La mayoría de las empresas adoptantes está en etapas tempranas. Escasean políticas formales de uso, gobernanza y medición de impacto. Incorporar un chatbot es simple; integrar IA con datos propios, sistemas existentes y procesos rediseñados exige arquitectura, seguridad y acompañamiento del equipo.
Desde Cleverant vemos el próximo paso en tres ejes: proteger la información del negocio (IA soberana), conectar los modelos con la arquitectura actual y medir cada iniciativa por impacto, no por demos. Las PyMEs que ganen no van a ser las que más prompts escriban, sino las que diseñen soluciones con criterio, datos y continuidad operativa.
Fuentes: Encuesta nadIA – PyMEs